Al volver al hogar luego de un gran incendio es tome precauciones al seleccionar alimentos que pudieran usarse luego del desastre.
Los alimentos enlatados o en frascos, como jaleas y conservas de frutas y verduras, podrían lucir en buen estado, pero el haber estado expuestos a altas temperaturas puede haberlos descompuesto. Si el envase está agrietado o tiene abolladuras, no tome riesgos y deséchelos.
Haga lo mismo con los alimentos empacados en bolsas de papel permeable o empaques de cartón. Pueden haberse contaminado con el humo, gases y otras sustancias tóxicas que se encuentran comúnmente en sitios afectados por incendios.
Deseche también frutas y verduras que hayan estado a temperatura ambiente, ya sea al descubierto o en empaques permeables; también podrían haberse contaminado con las sustancias químicas que se usan para combatir las llamas.
Si hubo interrupción de suministro eléctrico por más de 4 horas, extreme las precauciones con los alimentos que dejó dentro del refrigerador y el congelador. No consuma alimentos que tengan olor o sabor raro.
Como regla general, se consideran seguros los alimentos congelados si todavía tienen partículas de hielo o la temperatura interior, tanto del congelador como en la parte del refrigerador se mantienen por debajo de 40 grados Fahrenheit.
Dé cuidado especial al examinar carnes, leche y otros productos que requieren refrigeración para mantenerlos libres de bacterias peligrosas.
Nunca pruebe un alimento para comprobar si es seguro consumirlo.
Basta notar si tiene olor, sabor, o color inusual para sospechar de que podría estar descompuesto.
Para más información en español acerca de la seguridad en el consumo de carnes, ya sean rojas o de aves, consulte con la línea de información del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, al teléfono 1-800-535-4555.